Por Gubidxa Guerrero Luis
Ataque de ‘falsa bandera’ se denomina a la operación encubierta mediante la que un ente político, grupo o gobierno provoca un incidente, realiza un ataque o atentado para culpar a otros, con el objetivo de justificar guerras, intervenciones o sanciones. También se utiliza para manipular la opinión pública para implementar medidas represivas internas/externas.
Existen casos históricos verificados, como el Incidente de Gleiwitz (31 de agosto de 1939) en el que agentes alemanes (nazis) disfrazados de polacos atacaron una estación de radio cerca de la frontera, dejando cadáveres como “prueba”. Hitler lo usó para justificar la invasión de Polonia al día siguiente, iniciando la Segunda Guerra Mundial.
Este domingo 15 de marzo de 2026, a 16 días de la agresión israelí-estadounidense contra Irán, Ali Larijani —ex presidente del Parlamento y figura clave de la cúpula político-militar iraní— publicó en su cuenta oficial en X una advertencia explícita:

«He oído que los miembros restantes de la red de Epstein han tramado una conspiración para provocar un atentado similar al del 11 de septiembre y culpar a Irán. Irán se opone rotundamente a este tipo de programas terroristas y no está en guerra con el pueblo estadounidense”.
La declaración llega en un momento crítico: el Estrecho de Ormuz continúa cerrado (tráfico casi nulo, excepciones mínimas), precios del petróleo (Brent) superan los $100-110 por barril con picos acumulados, bases estadounidenses en el Golfo Pérsico atacadas y destruidas, y la opinión pública global muestra creciente escepticismo hacia la narrativa de Trump y Netanyahu, agravado por las imágenes de Gaza y el escándalo de los documentos de Jeffrey Epstein (red de chantaje y prostitución implicando a élites occidentales, incluyendo a Trump).
¿Han creado las dificultades actuales (desgaste militar, presión económica global, pérdida de legitimidad) las condiciones para una operación de falsa bandera? Que cada quien saque sus conclusiones. Lo cierto es que a Irán no le conviene un atentado en territorio estadounidense que le sea atribuido, por lo que lo denuncia públicamente, diferenciando claramente entre el pueblo estadounidense y “sus élites gobernantes”, muy vinculadas al caso Epstein.
La guerra, iniciada en los primeros días de Ramadán —el mes sagrado de los musulmanes—, se agudiza. La Historia se escribe hoy.


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