JUCHITÁN, Oaxaca.- La entrega oficial y legal del nuevo hospital general “Macedonio Benítez Fuentes” se llevó a cabo este lunes.

Ahora se sabe que la entrega que se hizo el año pasado por parte de funcionarios federales al Gobierno del Estado, fue “simbólica”, “por el cambio de gobierno”.

Así lo dio a conocer la delegada sindical del hospital, Yolanda Sánchez Ulloa. “(este lunes) se va a llevar a cabo la entrega legal del hospital, ya se van a firmar los documentos; el Ejército le va entregar con documentos y firmas a los Servicios de Salud de Oaxaca, y a partir de ahí cubren el 10 por ciento faltante y se determinará cuándo ya se abriría el hospital a la población”.

Aún cuando en aquella entrega publicitaria estuvo el exsecretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos, el Ejército aún mantuvo bajo su custodia el inmueble y “encerrados los equipos más de cuarenta días”. Faltaba este acto legal para poder seguir con los trabajos pendientes.

“Sin eso no podíamos trabajar, porque no es nada más abrir por abrir; la verdad no teníamos conocimiento que no se había entregado legalmente el hospital, esa vez fue simbólica. El Ejército Mexicano es muy estricto dice ‘no les entregamos el hospital hasta que haya orden en las cosas’ y creo que ya llegaron a un arreglo la Secretaría de Salud federal, el Ejército Mexicano y los Servicios de Salud”.

Desde aquella entrega para la foto, los trabajadores del hospital habían dado a conocer que faltaba un diez por ciento para que el nosocomio pudiera funcionar de manera adecuada y que esto era responsabilidad del Gobierno del Estado.

Luego de que el director del hospital, Ramón López Gallegos, había entregado un listado de diez puntos con los faltantes a los Servicios de Salud, cuarenta días después los Servicios de Salud, apenas el jueves pasado, vinieron a verificar los faltantes y han informado que ha adquirido los muebles y utensilios.

La delegada dijo que fue por presión de los trabajadores que los Servicios de Salud se dispusieron a entregar lo que les correspondía en áreas tan importantes como la cocina para darle de comer a cien pacientes, tanques de oxígeno, el servicio de laboratorio que no tenía mesas para instalar sus equipos.

“Imagínese abrir el hospital y sin tener laboratorio clínico; la gente nos responsabilizaría de eso”.

Aunque había camas no tenían cobertores, sábanas ni almohadas, ni ropa quirúrgica para llevar a cabo las operaciones, ni lavamanos, ni medicamentos para la farmacia y hospitalización, además de consumibles y reactivos.

Aún cuando no se tenía ni el contrato con la Comisión Federal de Electricidad para que el nosocomio tuviera energía eléctrica para funcionar, el gobierno aseguró que el hospital ya estaba listo para funcionar y que los trabajadores habían pedido “que se aguantara”.


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